Mi primo Manuel

Yo tenía un primo que se llamaba Manuel y era moreno y tenía los ojos verdes.
Vivía en una casa en la montaña . En un pueblo verde de Santander, que siempre estaba mojado ,al que me llevaba desde pequeña mi padre a veranear.
Yo estaba enamorada de él. Tenía diez años, él catorce. Luego once y él quince. Doce y dieciséis. Trece y diecisiete. Catorce y dieciocho. Quince y diecinueve. Dieciséis y veinte. Diecisiete y veintiuno. Dieciocho y veintidós
Entonces le declaré mi amor.

Yo era una niña pequeña y jugaba en su casa porque no estaba mi madre y su madre me cuidaba .
Se reían conmigo y yo me comía un helado derretido con Manuel.
Como no podía darle un beso y acurrucarme a su lado , me enfadaba con él. Una vez le tiré a la cara una babosa del suelo, que es como un caracol pero sin caparazón, y le dio mucha asco.
Nos peleábamos , jugábamos a llevarnos la contraria.

Tenía un cuaderno donde escribía mis sueños y las veces que le veía. Y por las noches me quedaba dormida imaginando escenas románticas que podrían ocurrir para que me diera un beso. La más favorita era una en la que yo me caía de la bici y él me levantaba, y entonces nos mirábamos, y como estábamos lejos del pueblo, por el monte, me daba un beso en la boca.

Cuando se acercaba el verano , me pasaba días enteros pensando en el beso de bienvenida que nos daríamos , y nunca sucedía, porque cuando yo llegaba corriendo, él no estaba en casa, y cuando volvía ya nos daba mucha vergüenza besarnos a nosotros solos. A si que empezaba a pensar en el de despedida, y escribía sobre él, y lo mejor del verano era llegar al final y que Manuel me diera un beso.

Comía y me iba corriendo a su casa. Muchas veces también me invitaban a comer, hablaba mucho con su madre, le contaba cosas, le ayudaba a pelar judías, le hablaba de mi madre. Hacía ensaladilla rusa y la removía siempre con las manos la hermana de Manuel, que me cuidaba mucho también. Después de comer Manuel se sentaba en un sillón que estaba roto y yo empezaba a meterme con él. Y a veces, si era el mejor día de mi vida, compartíamos un helado que él siempre calentaba un segundo en el microondas, y yo le mentía y le decía que así me lo comía siempre.

Yo tenía quince años y empecé a tener novios. Porque Manuel era mayor y jamás se iba a fijar en una niña. Me gustaban los mismos que a todas las del pueblo, los que tenían moto. Todavía me acuerdo del ruido que hacían pasando debajo de mi ventana, hasta podía diferenciar quién era. Y salía corriendo a la plaza con mi brillo de labios.

El primer novio que tuve se llamaba Dani el de los caballos, porque era jockey. Si no se había duchado se me ponían los ojos rojos y me tenía que apartar de su lado porque me daba alergia. Sólo nos dábamos besos en la boca, besucos, nunca metíamos la lengua. Pero esto era un secreto, porque Dani el de los caballos era el chico más ligón del pueblo y tenía fama de “malo” .
Le dejé el día que me contaron que se había echado otra novia por ahí, lloré un poco y le cambié por el otro guapo del pueblo, Tote, que se convirtió en mi primera historia de amor .

Éramos pequeños, nos escribíamos cartas de amor, le regalé un anillo que yo llevaba que estaba hecho con un tenedor, él guardaba todo en una cajita, cuando volvíamos a Madrid me hacía una bolita en el coche de mi padre y me pasaba todo el camino escuchando canciones tristes .Lloraba sin que nadie me viera. Hicimos el amor por primera vez en un garaje rosa que había construido para eso en el jardín de su casa. Perdimos la virginidad juntos y torpes. Pasaba todo el verano con Tote y su familia. Tenían un camión. Montaban escenarios y bares en todas las fiestas de todos los pueblos de Santander. Yo les ayudaba. Bajaba hierros, levantaba carpas, y de madrugada lo recogíamos todo y comíamos un bocadillo gigante que nos preparaba su madre. Era feliz, estaba con él y era el mejor lugar del mundo. Hasta que se acabó. Crecí, un año volví , y Tote ya no me gustaba.

Muchos años después, cuando yo ya había ido y venido y había roto mi corazón cientos de veces,fui a verle, y me dijo
– Un día, dentro de mucho tiempo, volverás, y yo te veré de lejos, y a la persona que tenga más cerca, le diré , ‘ Sabes, yo a esa mujer la quiero.’

Había cumplido dieciocho años y era muchísimo más mayor que el año anterior. Ya no corría por la cuesta del pueblo para llegar a la casa de Manuel. Nos dimos cuenta de que habíamos cambiado porque empezamos a tratarnos de manera diferente. Incluso podíamos hablar. Yo quería ser actriz. Él quería viajar y estudiar y mucho más tarde ser abogado. Por esa época me había aprendido de memoria un texto larguísimo de García Marquez que representaba cada vez que tenía delante a más de una persona. Y en las fiestas , como no sabía nada y no tenía miedo, me animé a decir mi monólogo. Pero le pedí a Manuel que se subiera conmigo al escenario, y que ,sentado en una silla detrás de un periódico , me diera la réplica en silencio. No se cuántas personas me escuchaban, ni las que estaban bailando ,hablando y riendo mientras yo me desgañitaba en el escenario apuntada con un láser por los otros chicos del pueblo, los de las motos. Sólo se que Manuel estaba ahí, subido en un escenario sólo por estar a mi lado.

A si que una tarde en la que él ya no era tan alto ni yo tan pequeña , le declaré mi amor.
Estábamos sentados en lo alto de la montaña del pueblo,frente a su casa, veíamos abajo el verde mojado por la lluvia, la ría, la bahía de Santander. Los pueblos . Las montañas. El mar.

Le dije

– Te quiero. Desde hace años. Te he querido desde siempre.

Y el me dijo

– Llevo enamorado de ti toda mi vida.

Temblaba . Temblaba al hablar y se agarraba las piernas. Le besé. Le vi por primera vez los ojos verdes desde tan cerca.

Y el cuento acabó esa tarde frente a la bahía de Santander. He olvidado si hicimos el amor, supongo que sí, pero lo he olvidado.

Porque hacer el amor entonces era escaparme de noche de la habitación de su hermana y dormir abrazada a mi primo Manuel.

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8 comentarios en “Mi primo Manuel

  1. Qué lindo Elena. La sinceridad es tan hermosa, supongo que su belleza radica en ser universal. Yo nunca tuve un primo, soy hija unica y unica sobrina… de modo que me invente una amigo imaginario… se llamaba Fernando y era igual, pero igual, igual que tu primo. Bueno, un poquito más viejo, como yo… jajajaja
    Lo de mi primer amor es más patético… yo me enamore de Benito Perez Galdos.. algún día lo contaré, que aún no supero la vergüenza… jajajaja

    • Que lo cuente ! Que lo cuente ! Que lo cuente!
      Ahora tienes q contarlo, porque si no es de muy mala educacion. Quiero q escribas un cuento de cuando te enamoraste de Benito Perez Galdos.

      ( aclaracion, Manuel realmente es primo lejano lejano lejano lejano lejano lejano, pero de esos q en realidad son mas cercanos q los cercanos. ) 🙂

  2. Yo también tuve un primo de ojos verdes. Creo que también me enamoré de él, aunque no estoy segura.. tal vez sólo sea un bonito recuerdo. Desde luego nunca se lo dije, y ya nunca podré reirme con él sobre este tema. Ya no está en este mundo.

  3. Cuantas mujeres en este blog… Ojalá hubiera más hombres leyendo historias tan bonitas. Creo que seríamos un tanto más parecidos, hombres y mujeres, compartiendo lo que realmente pensamos. Tantos recuerdos, todos muy bellos. Un abrazo!

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