– Huelo mal. – Hueles como siempre, Elena, hueles como un hada.

En el Caribe conocí a un hombre de mar que en tierra se convirtió en mi hermano, mi amado, mi amante, mi amigo, mi amarillo, mi mi mi sólo suyo, nada mío. Se dedicó a cuidar mis alas desde el principio, lo único que me pidió fue una cosa

– Se sincera siempre , no me mientas nunca, porque si lo haces me alejaré de ti.

Ese es el origen y el centro, desde ahí crece éste árbol de frutas rojas. Es un amor de alas grandes, de peces.

Viaja a través de volcanes y tierra quemada ,
sobre un océano,

desde una casa de estrellas hasta un barco velero.

Jose me mira siempre pensando algo secreto que no me dice y se pone la mano en la boca. Sonríe. Hace mucho tiempo que no hablamos ni nos vemos , no nos da la conexión, ni a mi en ésta isla ni a él sobre el mar. Nos damos besos y abrazos por el aire.

Tenemos un truco para tocarnos.

Yo le escribo

– Cierra los ojos.

Y él los cierra sobre su barco y yo los cierro a miles de kilómetros a los pies un volcán.

Nos quedamos así. Mirándonos. Entonces hay una parte del cuerpo que se enciende, siempre distinta, desde ahí

yo

salgo volando.

Un día era mi aliento, fui volando suave hasta él , me quedé delante de su nariz, abrí la boca.. y respiré .

Cuando abrió los ojos le dije

– Dime dónde estaba.

– He sentido tu aliento, Elena, no se por qué.

Jose es un espejo enorme donde veo reflejado mi propio corazón. Lo ha puesto la vida en mi camino para que vea lo preciosa que soy y lo terrible.

Un día estando en tierra, nos invitó a la cachorrita y a mi a dar una vuelta en barco. En el barco de alguien que iba a cruzar el océano. Íbamos a acompañarle al inicio de su travesía.

– Ven,será tranquilo. A ella le gustará, habrá una perrita. Entrar en el puerto de Cartagena es mágico, quiero que lo veas.

Iban a ser veinte horas, pero tardamos treinta y seis.

Amanecimos en sueños, llegamos con frío al puerto de Valencia. Me dio la mano y salté al barco con la leoncita en una manta y en pijama todavía. No adivinaba entonces el tiempo que tardaría en quitárselo.

Llené el camarote de proa con nuestras cosas, imaginando un viaje que no fue, y salimos a cubierta a despedirnos de las luces de tierra . Nos adentrarnos despacio en el mar, a vela.

El Mediterráneo. Desconocido.

Cometí la primera equivocación cuando todavía veíamos puerto. Bajé los cuatro escalones hasta mi camarote, me agaché sobre la bolsa de ropa, busqué un pantalón y me lo puse.

Fue al levantarme cuando llegó en una ola la primera sensación de mareo. Que ya no me abandonó hasta treinta horas después.

El capitán había decidido zarpar esa mañana , haciéndonos creer que el viento empujaría las velas.

He conocido gente de mar , están envenenados y pueden ver a las sirenas. Les cantan, y ellos, van.

Después de una hora de tregua,el barco se empezó a mover imprevisible, se tumbaba dejándonos al borde del agua o levantad@s por encima de la mesa de cubierta. Hacia delante , hacia atrás. Las peores condiciones para navegar, el viento de proa . Olas como pájaros de agua entraban y chocaban contra el casco. La sensación de mareo dejó paso a un mareo absoluto que hacía imposible mover cualquier parte del cuerpo sin sentir el estómago en la boca y luego el estómago en los pies y luego en la boca. Me tumbé en cubierta en el banco de madera con la cachorrita encima, dándole teta. Bendita teta que tod@s agradecimos. No fui capaz ya ni de desatarme la falda de seda , que se enredaba en el viento y entre mis piernas.

Fuimos cayendo uno a uno. Todos menos tú, que agarrabas fuerte el timón, empapado, cuidando la línea de serpiente sobre la que avanzábamos sin avanzar. Cuando mucho más tarde vi al capitán agarrado al grifo de la cocina aguantando la respiración y a ti a gritos bajo la tormenta decir

– Túmbate , túmbate ya!!

supe que tardaríamos en llegar.

Se hacía de noche en el mar. Qué frío. Qué frío el mar en esa ola que nos envolvió de repente, furiosa . El viento . El barco que se movía. Se movía.

– Quiero agua , mami.

Y Jose asomándose y midiendo la distancia de su cuerpo a la botella y diciéndome sin hablar

– No . Ahora no puedo porque tiene que llevar el barco uno de nosotros y si pongo el pie en uno de esos escalones, yo también me vuelvo marea.

Nahla la marinera , leoncita de mar. Aguantando horas sin agua y sin más alimento que la leche materna.

Horas abrazadas al borde del agua . Y el más grande de tod@s pudiendo hablar todavía que dijo

– Átate a ella, átate al barco. –

No hace falta . No van a caerse al agua.

No tengo miedo, amigo, solo ganas de morirme por la boca. Él nos lleva . No va a pasarnos nada.

” Lo malo del mareo en un barco no es que parezca que te mueres, es que no te mueres. ”

Cierro los ojos. Ella , niña de mar, cierra los ojos, se entrega al movimiento y chupa, chupa de la fuente que nunca se acaba. Ríos de leche , agua de mar.

– Quiero pis.

– Yo no puedo Nahla. Tienes que ir con ellos. Confía en ellos. No van a dejar que te caigas. Mamá no puede , cariño.

Por el aire , ella vuela por el aire de pronto, abrazada en vuelo al baño entre dos hombres que sostienen su propio cuerpo con el centro en el mar. Se que ahora uno la tendrá que sujetar sentada y otro sostendrá la taza del water de un barco convertido en precipicio.

Nahla vuelve sin color en la carita, marinera experta.

– No he podido mami. Mejor encima.

– Sí, linda. Mejor encima.

De las piernas de Jose nace un ancla, sujeta desde ahí a mi cachorrita. Le doy las manos con el alma en la garganta .Se hace pis mi niña , valiente. La levantan , abre la boca y deja caer un chorro de algas encima de mi. La sostengo por el aire , y al acabar vomito yo por la borda . El mar está tan cerca en ese momento. El barco gira . Se mueve . Se mueve. Se mueve . Y yo me voy deshaciendo por la borda.

Ponen a la marinerita sin llorar sobre mi cuerpo desnudo.

Vuelvo a tumbarme en el banco de madera ,tú te sorprendes entonces de que ella no llore y yo de no llorar.

Un edredón de plumas blancas que en tierra era nido en la tormenta nos sirvió de nube. Lo pusiste sobre nosotras. Cuidándonos. Invocando al calor en esa cuna poseída de tormenta.

– No llora. Mira , se ha quedado dormida sin llorar.Es una valiente. Está hecha de mar. Como tú.

– Yo estoy temblando, Jose. No se si tengo frío o miedo.

– Es frío . Sólo tienes frío.

Levantaste envuelta en tus brazos a la cachorrita en sueños, y yo seguí tiritando sobre el mar mientras tú la acostabas entre peces y delfines.
Volviste , Jose, y te tumbaste a mi lado. En ese banco duro y frío que se convirtió en cama de aire donde cabíamos de pronto l@s dos.
Yo te imaginaba medio volando sobre el suelo, abrazado a mi. Quería pegarme más a la madera , por dejarte espacio, pero si pensaba en moverme el alma se me llenaba de olas. Te quedaste ahí, Jose, abrazando mi ser con todo tu ser, tan bello, tan tanto , entre gotas que caían sobre nosotr@s cada vez que una ola se metía en nuestra cama de mar.

– Huelo mal.

– Hueles como siempre, Elena, hueles como un hada.

Y me besaste en la boca de hojas.

Cerré los ojos , te apreté la mano, y me dormí , blanca como una paloma.

– Si supieras del color de tu piel.

Cuando dejé de temblar seguías a mi lado. Pegado a mi cuerpo y apretando mi mano.

– Siente , Elena. Siente tu cuerpo. Si ya no estás dando vueltas , entonces , levántate y baja esos cuatro escalones. No te pares. No hagas nada. Llega hasta esa cama y túmbate. Después te llevamos a Nahla. Lo más importante es que no te pares y que te tumbes lo más rápido que puedas.

Lo hice. Tal como me dijiste. A un paso de perder el equilibrio.

Cama de agua. Refugio en un precipicio del que nos sujetaba un colchón. Abrazadas contra ese muro, entre la pared y el colchón para no caer hacia el otro lado cuando el barco se transformaba en tobogán.

Y por el suelo Bahía, de pelo enredado, tan linda, ansiosa de besos, lloraba durante la noche , quería que pasara, ser abrazada también. La metimos en la cama. Lloraba. En la oscuridad de un barco bajo la tormenta, ella se puso a cantarle

” Duerme , duerme , Bahía
que tu mama está en el campo , Bahía
Duerme , duerme, Bahía
que tu mama está en el campo, Bahía…”

Y así, entre leche de estrellas,gemidos de una perrita sobre el mar y el estómago lleno de olas, fuimos avanzando en zig-zag las pocas millas que nos separaban del puerto de Cartagena, con el viento siempre en contra y las alas desplegadas de estar donde queríamos estar.

No se cómo pudimos dejar que el amor nos hicera tres veces ese día tan largo, Jose. No se dónde se fue a dar vueltas el mareo cuando te besé y llené mi vientre de ti.

Una vez, al principio , nos quedamos dormid@s nariz con nariz, las bocas a un beso de distancia. Respirando ahí. Tú mi aliento . Yo el tuyo. Es desde entonces que buscas en sueños el aire de mi boca. Veo cómo vienes volando , y te acercas, y te quedas despacio , muy despacio, respirando mi alma mientras duermo.

No pusieron el motor hasta que agotada te lo pedí. Quería llegar ya. Fui buena marinera. Fuimos animales marinos. Sirenas. Porque en lugar de luchar contra el viento y el mar, nos entregamos. Nos rendimos sobre un colchón y una toalla mojada y tú, marinero, lobo de mar, único superviviente, no soltaste el timón. Hasta que por fin

pasó.

Vi las luces de Cartagena y la montaña en el puerto. Vi el lugar del que saliste hace dos años a navegar. El origen de tu viaje.

Pisamos tierra casi cuando se nos habían quitado las ganas. Hubiera seguido contigo si fuera tu barco, Jose. Y ella hubiera aceptado el viaje porque al otro lado, todo recto desde ese mar, está su papá. En el Caribe. Esperando paciente navegar un día con su sirena.

Ahora escribo desde una isla dentro de otra isla. Volviste al mar, y yo me quedé en tierra, convirtiéndome en árbol. Me lees desde un barco que tiene alas y al que voy a veces , cuando el viento, a cogerte de la mano y ver contigo el brillo de un delfín.

Te cielo porque nunca me preguntas cuándo. Porque amas verme volar. Te cielo porque permites que viva en ti y tú en mi. Porque veo las cosas preciosas que ves aunque no me las cuentes. Y estás en los brazos de los hombres que me abrazan y los labios que me besan.

Te cielo, Jose, porque tu amor es un amor de entrañas , porque me dices No cuando sientes que es no, arriesgándote a perderme para siempre. Porque no quieres ser mi amigo, no pretendes nada, porque estás por el placer de estar. Porque siempre me quedo. Por eso te cielo. Porque siempre te quedas. Te cielo sin medida , distancia, ni tiempo. Porque una vez me dijiste

“te quiero perfecta e imperfecta, mala y buena, fiel o infiel, aprendiendo o desaprendiendo, te quiero…y eso es todo lo que puedo decir desde mi imperfección, malo en ocasiones, infiel a lo que pienso , traidor con lo que siento, a veces…pero también estoy aprendiendo. te quiero Elena, sin condiciones.”

Te cielo, Jose , porque amándote a ti me amo a mi misma. Porque no espero nada y porque no esperas nada, y en ese no esperar,

lo estamos esperando todo.

Si un día aparece tu barco con alas de libélula sobre mi volcán , o vuelo yo hasta ese mar , dejaré en la tierra cuatro huellas profundas con raíces que se extenderán por el agua.

Mientras, yo a mi historia, tú a la tuya. Porque lo importante , dijiste , somos tú y yo , no tú y yo junt@s, sino

y

yo.

Responsable cada un@ de su propio cuento.

Por los siglos de los siglos.

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14 comentarios en “– Huelo mal. – Hueles como siempre, Elena, hueles como un hada.

  1. Precioso Elena, por lo auténtico, porque es tú, porque no inventas. Me has vuelto a emocionar. La vida es, el mundo ya es otro con seres como tú. Creas un espacio que sin ti no existiría. Y lo creas para todos. Afortunada. Bella. Entrañable. Te hermano en el alma Elena. Un abrazo grande.

    • Isabel, estás siempre. no sabes hasta donde me abraza que estés siempre y escribir para que tú lo leas. te hermana, hondo y largo. gracias por ser. y por haber dado vida al otro ser, tú me entiendes, al que cielo sin medida. 🙂 te abrazo fuerte , por el aire, hasta ti.
      gracias.

  2. Elena, diosa con alas, me haces vibrar toda con tus palabras…las devoro y me mueven, me elevan, me viajan entera. Gracias por compartirte.

  3. uff…. que te puedo decir…eres bella y sobre todo libre…por que yo te siento como yo quiero sentirme, si me me hubiese criado mas libre, si me permitiera ser libre, mientras tanto te leo… a mi alma le hace bien y quizás a los de los demás también…. que la vida te llene de hermosas cosas y de gente q te ama y ame

  4. Hermosa historia… porque es real…y porque he visto la historia de dos “almas gemelas”… simplemente…. otra historia de “amor incondicional” entre líneas…amor de madre…. “verdadero”… amor “verdadero” en general…. eso es lo que he leído ( y lo que he sentido).

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