tres mariposas amarillas

Voy en un barco que no va a vela, esos ya solo los adivino alguna vez , cuando me acerco al mar y sin darme cuenta les doy la espalda.

Hay una isla quemada de la que me alejo muy despacio. Cuando llegué ,un ángel me preguntó ” ¿A qué has venido ? ¿A qué has vuelto? ” .Hoy me llevo la respuesta en dos maletas , en una niña de la mano y en un llavero sin llaves.

Desde hace un tiempo la vida va por delante , yo por detrás.

Volví para encontrarme con el papá de la cachorrita, que vive en un barco y ya no es mi hombre pero sigue siendo mi familia. Elegimos el lugar más rodeado de mar, porque él no sabe respirar ya si no hay azul y yo no respiro en ningún sitio.

No sabía que lo que venía buscando era otra cosa. Ni podía imaginar ni lo del amor ni lo del Teatro.

Una mañana, cuando dormía tranquila entre los volcanes de mi casa, oí la voz de un hombre.

– Hola. Voy a tu isla. Te veré?

– Sí.

Por no encontrarme con éste amor, perdí las llaves del coche, pinché la rueda del que me prestaron, traje a un amante de los de antes, metí en mi cama a dos niñas que durmieron toda la noche de la mano, soplé y soplé en ésta isla de viento para que se dieran las mejores condiciones para navegar y que así el papá de la cachorrita no pudiera cuidarla. Hice todo lo posible. Puse toda la resistencia. Y después, saltando piedra por piedra, fui.

Y le vi.

Llevaba un pañuelo de desierto alrededor del cuello, traía té caliente para darme de beber, un cuaderno de tela en la mano y unos ojos inmensos que no eran de éste mundo.

Se subió en mi coche como en un carruaje. Dijo

– Ya estoy aquí.

Y hace dos siglos, una mujer, acostada en una cama vacía, en el aire, se estremeció.

No fue ni lo que dijimos ni lo que no dijimos, fue algo invisible que nos envolvió de repente. Fue el mundo que cambió de luz. Fue rendirse y no poder hacer otra cosa.

Había una vez una mujer con una niña de la mano que no sabía que lo que más quería era una familia, un hombre que la quisiera por encima de todas las cosas. Y de tanto no desearlo apareció el amor una mañana. Y le dijo

– Ven.

Y fue.

Se subió en un barco que zarpaba, porque había aprendido a saltar en el primer momento y a decir que sí y a decir que no.

Y fue despidiéndose de uno y cada uno de los hombres de su vida, y no sintió culpa ni dejó de llorar al hacerlo, sabía que para dejar nacer lo que tiene que nacer, hay que dejar morir lo que tiene que morir.

Y tocaba para ella el bansuri y se dormía la niña pequeña en la música.

Al llegar a su nueva isla la mujer entró con la niña de la mano en el jardín que empezaba en la puerta de su casa, y a la vez ,el hombre de los ojos inmensos adivinaba lo que el jardín le mostraba a ella.

– Aparecieron delante de ti tres mariposas amarillas, no viven aquí, vinieron solo a decirte hola.

Y se quiso quedar con él.
Y él quiso quedarse con ellas.

– Ya estoy aquí.

Y empezaban la historia.

20140309-004644.jpg

15 comentarios en “tres mariposas amarillas

  1. Qué ganas de escribir cuando te leo… Qué buena vida tengo, me apetece “escribir” y no “vivir”… Te leo como si leyera al narrador de una leyenda similar a la que vivo. Mariposas…

  2. que emoción saber que podía leerte de nuevo, me emociona hacerlo siempre, cuando hablas de poliamor, del gran amor que te envuelve ahora o en tu cuentito de leche….me envuelves con tus palabras y, a mi tambien me das ganas de escribir….gracias y mil besos!

  3. no se quien eres, pero te conozco, es como si vivieras dentro de mi…hace unos meses que te encontré, y me emocionas y reconcilias con mis dudas y anhelos, tus letras vuelan suaves paraleleas muchas veces a mis pensamientos, mis vivencias y mis no vivencias….gracias preciosa por ayudarme a no sentirme tan rara. besicosdelunaroja.

  4. Elena preciosa. Pensaba ayer, mientras batía cemento para arreglar la grietas de mi patio extremeño, que lo que más me gusta en el mundo es la gente que cuenta siempre la verdad. Yo que les he enseñado a mis hijos a mentir, que les he dicho que en el mundo que hemos creado los seres de este lado, la mentira se hace necesaria para aprobar un examen, para no ofender, para… sin embargo Elena, nunca les he mentido, ni me han visto mentir … supongo que por eso ellos no mienten.
    Eres tan honesta cuando escribes, como cuando vives; y por eso Elena eres para mi tan hermosa en la distancia, como en la cercanía. Quizás por que contigo el espacio no existe.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s