Enterré en la tierra el cordón muerto

Hace poco tiempo hice lo que más miedo me daba en la vida.
Irme a “otro país” sin la cachorrita.
Subirme a un barco sin ella.

Por primera vez madre sin cría.

Su padre cruzó un océano para buscarla.
Yo la llevé al puerto para que gritara su nombre

” Paapii! Papii!”

Para que escuchara su nombre desde el mar.

Se lanzaron uno sobre la otra.
Meses sin verse.

” mi papá vive en un barco , y qué! ”

Salió corriendo de mis brazos.
De mi abrazo tan fácil de soltar.

La dejé allí porque fue su deseo.
Y durmió por primera vez sin teta.
Por primera vez yo sin niña.

Tres años. Cinco meses. Cuatro días.

Se fue sin mirar atrás.

” El sepillo de dientes mami y la pasta que no pica”

Creía que no podría estar sin mi.
Creía que no podría estar sin ella.

Cuando la casa cerraba los ojos
Yo los abría dentro del agua.

La lloré nueve noches,
cuando las tetas se me hinchaban buscando su boca.

La décima abrí los ojos

Y rompí el trozo de cordón
que todavía guardaba dentro.

Un chorro de sangre
resbaló entre mis piernas
Tuve que levantarme para dejar salir
el vínculo que me mantenía atada a ella

Y lo enterré

Enterré en la tierra el cordón muerto

Frente al naranjo

Atravesé de punta a punta una isla desierta
en un viaje obligado de cien kilometros por un barco que no zarpaba

debía llenarme de mi
al vaciarme de ella.

Soy mujer.

Ya no sólo madre.

La historia de la cachorrita no es mi historia.
Yo la traje al mundo.
La parí.
Le dí el cuerpo. El alimento.

Ella me convirtió en medicina.

Doy las gracias por haber tenido el valor de hacer el viaje.

El que me hizo una con ella.
Y el que hoy nos separa.

Sangre de mi sangre.

Vida sólo de su Vida.

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23 comentarios en “Enterré en la tierra el cordón muerto

  1. … algo comprendo el sentir, yo lo viví, pero como padre…no tuve cordón para enterrar. Han pasado 14 años, y todavía siento ese momento.

  2. No se me ocurre otra cosa, otra frase: Un relato tan bello, como profundo.
    Gracias de corazon por regalar tanta belleza en unas pocas lineas.
    De bien a excelente.

  3. …guau!!! Elena, sos sabia!!! quedo impactada por lo que transmite lo que escribiste, mucha sabiduría. Y animarse a dar vida, no tener miedo de soltar lo creado.
    Y luz, mucha luz! Abrazo

  4. Qué hermoso y fuerte. Transmites toda la intensidad que aún no conozco de ser madre. Leerte es una de esas cosas preciosas que se puede hacer en este mundillo. Muchas gracias por compartirlo.

  5. Impactante querida Elena, leyéndote aprende uno a vivir un poco más y a disfrutar de emociones, sentimientos y sensaciones ajenas hasta que tú las compartes. Qué suerte para la hija, qué suerte para la madre.

  6. Hay una frase mu bestia “Todo le pertenece, no consideres nada como tuyo, dale lo que le pertenece y hazte suyo”.
    Una vez perdí mi pelo por una chica, por ello me quedé sin madre, que ni me reconocía, ni ya quiso hacerlo. Y quien pierde una madre lo pierde todo, así que también me quedé sin chica.

  7. Cuñi querida! Creo que el cordón que une a una madre y a un hijo es eterno y no muere jamás. Si lo has enterrado, ahora lo cuida la tierra, pero sigue siendo. Cuanto más lejos estais, más grande se hace. No importa q no duerma siempre contigo, no importa que duerma sin teta. Cada una en su camino, pero de la mano. Como cuando miras las estrellas desde dos puntas del mundo. Tq!

  8. megusta mucho leer la historia que empezé de acompañar sin querer… era como una cosa que entró en mi vida y lo rápido que entro lo rápido salió…pero megusta oir como sigió esa historia y como va seguir… Ese cordón nunca se deshace, se transforma…y no hay que impedir esa transformación porque nada espermanente…
    Abrazo la mujer que eres

  9. Aquel día era el inicio de un final que hacía mucho, mucho tiempo estaba anunciado. Tomé mi camino, o creí que lo hacía, en realidad aún voy sin un rumbo fijo…

    Ella me regaló una mirada de desprecio y odio en aquella ¿despedida?

    Luego de casi 10 años en los que la veo en fotos donde siempre están presentes mis hijos, 10 lustros en los que pasamos del amor más “puro” al desprescio más sincero…

    Ya no hay rabia, tampoco rencor o mentiras, lo único que sigue conservando el corazón de quien esto escribe es un grande, un grandísimo vacío. No por anhelos, no por recuerdos, diría que es sólo costumbre, esa que se fue y que no regresará.

    He amado. En cuatro ocasiones conocí, luego de aquella primera vez, al gran amor de mi vida. Hoy veo que aún faltan varios amores de mi vida y es que en cada ocasión que amo sólo me resulta en una nueva experiencia de vida, de sentimiento, de ser.

    Más que venir a leerte, creo que vengo a descargarme, si me lo permites, seguiré.

  10. Cuando naces con alas y puedes sentir en la tierra a los que te asignan como tus seres queridos, tu conciencia emigra a otro planeta, descubres que tu niñez forma parte de tu inocencia tal y como dicen los otros, aquellos que todavía no saben quién eres pero que se atreven a juzgarte apenas unos días después de tu nacimiento.
    Me preguntaba si con mis alas como un pájaro vuela con el rumbo materno al nacer podría superar mi separación de mi entrañable familia y comenzar mi nueva vida disfrutando de mi vuelo real, lejano y feliz de poder hacerlo.
    Ya no tendría el calor que una madre le dona a su hijo, tampoco sentiría de cerca a mi padre, pero sin embargo mi instinto de buen hijo con alas me respondía con absoluta firmeza y conocer todo un derecho celeste a seguir sobrevolando los paisajes de la tierra.
    Y casi inocente y solo, tal y como me veían en mi hogar me despedía de mi madre, mientras lloraba mi despedida ante la maravillosa mirada de un padre que me aportaba más seguridad a mis alas para que fuera más grande y feliz en ese momento.
    Aterrizaba en ese otro planeta, dónde mi libertad hacía que me elevara casi sin darme cuenta.
    Que espectáculo celestial y terrestre gozaba en mi cerebro al seguir amando y respetando a mis padres desde mi nuevo hogar tan lejano y libre de barrios ajenos.
    Era fascinante perderme por las perspectivas cónicas que trazaban mis nuevos barrios complicados y divertidos y llenos de muchos riesgos.
    Mis alas seguían elevándome para apartarme del mal en cualquier momento y con esa preciada seguridad de mi nueva vida, mi corazón agradecido cantaba en los parques y ríos hablándole al tiempo.
    Así fue Viajamor como me separé feliz de mi madre entristecida, sobrevolando con mis alas desde entonces a mi fiel y viaje este que hoy te escribo con amor y recuerdo del tiempo. Punto y final.
    Gracias por tu relato de maternidad Viajamor, es mi primer regalo que he recibido esta dulce Navidad.

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