Una mujer en su centro

Cuando era pequeña lo que más me gustaba en el mundo era leer poesías y aprendermelas de memoria. A los cinco años me sabía un libro entero, todavía me acuerdo de algo

” Tempestad en la taza de leche,
cabecean los barcos de pan.
– Marineros! Que se hace de noche! Vamos! Todos a remar! ”

Como fui escolarizada me obligaron a prestar atención a asuntos que no me interesaban nada, también recuerdo algo todavía

Hidrogeno, Litio,Sodio,Potasio,Rubidio ,Cesio y Francio… Cloro, Bromo.. Tronoro bronororotfrftghv

Por ahora no me ha servido para nada. Ni la tabla periódica , ni las raices cuadradas, ni las fechas de tantas guerras sin entender nada de lo que le pasaba al ser humano en ellas y lo que me pasaba a mi memorizando aquello.

Lo mejor del cole era cuando me llevaban al Teatro. También iba con mi mamá y mi papá. Si de eso dependió lo que elegí después como futuro me pregunto las enormes posibilidades que se le ofrecen a una niña sin escolarizar en continuo estímulo vivo y contacto con la vida fuera del encierro de una escuela.

La primera vez tenía como cinco años, era El sueño de una noche de verano , de William Shakespeare.

Recuerdo la impresión que me causó ese espacio enorme , el rojo de las butacas , el silencio y la oscuridad y lo que vi en el escenario. Era una niña y estaba descubriendo la magia del Teatro.

Volví a casa e hice un dibujo que todavía tengo. Pinté con mis Alpino de colores a Hermia y a Lisandro y a Demetrio y a Helena dormid@s en el suelo.

Cuando cumplí la condena completa en el colegio, además con buena nota, ovejita bien enseñada, me chupé del todo el dedo que había metido en el veneno del Teatro. Y le regalé mi vida. Y me dediqué tanto y tanto me importaba que me olvidé de levantar la vista y descubrir que la vida era otra cosa, y que yo era más que eso.

Han pasado veinticinco años, he parido a una niña preciosa toda de luz que casi cumple la misma edad de esa otra niña que se quedaba callada en el patio de butacas y se dejaba soñar.

Ahora se que no soy la actriz, ni la madre, ni la escritora, no soy nada porque lo soy todo. Soy las infinitas posibilidades de un ser humano. El infinito potencial de una mujer en su centro.

Cuando viene de noche a contarme cuentos la niña que fui, abro los ojos y nos quedamos dormidas de la mano.

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4 comentarios en “Una mujer en su centro

  1. Claro que sí!

    Me identifico en varias de las cosas que dices. Hay experiencias que nos marcan a lo largo de nuestra vida académica, a mí igual que a ti lo que me impresionó más fue una función de teatro a la que acudí en el instituto, yo quería hacer aquello mas que ninguna de las otras cosas que había visto hasta entonces.

    También en el hecho de que no recordamos casi ningún ato de los que memorizamos… es para considerarlo.

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