la dejó plantada, y le crecieron flores

Me he manchado las piernas de sangre al agacharme a coger ese trozo de nosotros

He sentido un hilo finísimo resbalar y he hecho como que no me daba cuenta

Tú hablabas con una que fue cualquiera y hoy es ella

Una que no sangra
Una que se mancha las bragas de azul

¿Recuerdas? Esos días te daba vértigo mirar por debajo de mi ombligo

Hoy ni te has dado cuenta de la caída

Estoy tan triste que adivino de lejos las margaritas con pétalos pares

Me persiguen por las calles los gatos

Ya ni yo
Ni tú
Ya ni nunca

Me he acostumbrado a llorar debajo del agua
Por eso he colocado una nube en mi ventana

Tenía ganas de ti
Tenía ganas de más

Tú tenías preparado un puñado de pájaros para salir volando

Pero he resucitado en un charco de sangre que te daba la bienvenida

Y he cerrado los ojos

Y he cerrado la historia

Y he plantado en la tierra un final con ese trozo que quedaba de nosotros

image

– ( fotografía G. Winogrand )

6 comentarios en “la dejó plantada, y le crecieron flores

  1. Un charco de sangre dando la bienvenida… Lo que escribes últimamente es muy triste, y no ha de ser peor ni menos interesante pero es triste. Yo te daría la bienvenida a ti con un ramo de estrellas o con una túnica de alegría, caso de poder escoger uno el atuendo y el decorado…

      • Como eres tan especial sería posible la paradoja de ser receptora y parte del ramo al mismo tiempo!, ¿quieres?

        Cuando leo cualquier cosa y mucho mas si se trata de algo poético o simbólico me sorprendo tratando de descifrar. Lo que escribes suena a ruptura, y si es la ruptura de algo dañino lo que suena es a victoria y liberación, ¿puede ser ese el motivo de tu alegría?

        Si he acertado de premio me concederé un beso tuyo y si no un abrazo de consolación, de manera que perder, en relación contigo, no es posible…

      • Jajaja. Estoy feliz y enamorada Juan Carlos. Nada que ver con la poesía. Últimamente no es autobiográfico lo que escribo. A veces, lo fue.
        Pero la alegría de ahora es la tranquilidad de compartir con un hombre maravilloso un cuento maravilloso. Donde él es él y yo soy yo. No da para poema todavía. Quizas una noche me despierto con ganas de cantarle a esa boca. O a esas manos. . Hoy solo las recorro con mi cuerpo , y no con las palabras.

      • Mmmm, es lo que confunde en los blogs tantas veces, a mí me pasa mucho, como se escribe en primera persona. Hace poco le interpelaba yo a una amiga a propósito de un post suyo y me dijo lo mismo: no, no soy yo, es poético; cómo adivinarlo…

        No podrá quejarse ese hombre de tus manos charlatanas. Suena bien eso de formar una pareja compuesta por dos individuos que se respetan. Que dure.

        Me alegro mucho, niña.

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