Y además, he aprendido a hacer sopa

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No viste anoche la cascada. Qué risa. Qué gracia me hace
Se inunda de noche tu cama y no adivinas por dónde
Es como cuando fuimos de vacaciones a ver nacer aquel río grande y te quedaste dormido a punto de llegar a la fuente
Y luego no me creías cuando te contaba que empezaba en un charco minúsculo donde no me cabían las manos ni la sed
Y bebí
Pero no te creíste nada
Qué tonto
Qué manera más tonta de perderse la lluvia

Mira, si me quedo, es porque quiero quedarme
No te imaginas qué poco aire necesito para echar a volar

Una vez fui en globo desde una punta a la otra de mi vida
Y no te creas que soplé muy fuerte
Si no me olvido mal fue una paloma que pasó
Bastó ese aleteo, cualquiera, el de una libélula cualquiera, para salir detrás

Coincidí con pájaros que viajaban durante estaciones enteras y con otros que volaban en círculos sobre las cabezas de la gente
Esos últimos siempre adelantan finales , yo siempre he sabido eso, pero la gente no
Y se quedan debajo tranquilos, como si nada, mientras se les escapa una vida por el aire
Luego me cansé y me quedé

Me quedé como ahora, porque quería quedarme
Claro que si hubiera sabido que jamás quemaría la arena no hubiera tardado ciento ochenta noches en decirte que sí

Me río. Ahora me río. Porque el agua nunca me ha sabido igual

A mi no. No insistas en que beba de la misma botella intentando encontrar el mismo sabor. Nunca es así. Nunca.

Hace frío y hace calor. Como estamos en una isla es todo mentira. Y fuera no se sabe. Aquí desde allí se creen que siempre es verano. No se imaginan el frío que hace en marzo, y lo que llueve, la de casas que se inundan y la de incendios que apagan con ese agua que nadie quiere.

Yo me quedo. Me quedo a vivir aquí. Sin jerséis gordos de lana. El otro día soñé con un flotador en forma de pato rosa. Estaba en medio de una piscina azul alucinante. Me metía desnuda y llegaba de una punta a la otra sin respirar. Sabía que tú estabas fuera mirándome porque me seguían peces invisibles.

Te quiero

Es solo eso. Que te quiero. Y que a veces me da la risa. Pero es lo más normal. Es lo que pasa cuando pasa lo que nos pasa. Como cuando ves un burro volando. Pues eso. Y te ríes, porque ya lo has llorado antes.

Y además, he aprendido a hacer sopa

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