Tengo prisa y hay mucha gente.

Todo me sale mal. Me esfuerzo mucho en inventarme cuentos de miedo donde yo soy la protagonista y la buena y después no se cumplen. Y nadie viene a salvarme porque ni me ahogo ni me muero y al final soy una mujer feliz sin consuelo. Se me están quitando las ganas de adivinarme el futuro. Ayer incluso me fui a dormir y deseé solamente descansar. Con lo que yo he sido. Que ni tiempo tenía de vivir las cosas, imaginándome siempre las siguientes. Cómo he cambiado y qué pequeña era antes y qué estúpida. Por eso ahora puedo hablar de venenos. Tengo 32 años pero parezco 54. Más de 50, que es la edad a partir de la cual las mujeres empiezan a decir todas las chorradas que les da la gana importándoles todo una mierda. Tengo un súper mejor amigo, un novio que es una fiesta sorpresa con tarta y una escritora nueva favorita que no es de 1800. Yo es que solamente leía cosas del s. XIX. ¿Lo he escrito bien? El siglo, digo. Es que lo olvidé todo en el colegio, estaba muy preocupada por sacar buena nota y no me dio tiempo a aprender nada. Ahora por fin hago lo que quiero todo el tiempo. Me quedo y me puedo ir. Y ya no le echo la culpa a nadie de nada. Como si hubiera alguien más. Qué risa me da cuando alguien se queja de alguien. Qué risa y qué cansancio soñar todo el tiempo contigo. Es una mezcla mi casa entre me importa todo mucho y no me importa una mierda. Si he aprendido a vivir sin Nahla, que va a vivir cuatro meses en un barco en el Caribe con su papá, ¿Cómo no voy a aprender a vivir sin cualquier cosa? Nos contamos mentiras, todo el tiempo. El ser humano es un animal tan plasta. Y tan maravilloso. Eso sí. Yo todo el tiempo me asombro. De la estupidez humana y de la maravilla. Imagínate, hemos hecho cada cosa. Me quedo loca. Cada vez más. Sobre todo me asombra la gente joven. Yo a su edad era mucho más tonta y no me sabía pintar los labios de rojo sin parecer una que iba disfrazada de otra. Hemos evolucionado. Un montón. Estoy incluso intentando dejar el azúcar chungo, y le he negado tres veces a un donuts de chocolate en una semana. Cada día me siento más cerca de Dios, el gran fantasma, como le dice la Lispector. Digo Dios como quien dice Yo misma. Que a Él no le conozco pero a mí tampoco pero me tengo más cerca. Y más a mano, y ya se sabe que donde pones la mano… ¿O ese era otro cuento?
Os voy a dejar que tengo prisa y hay mucha gente. Si veis que nace un, es mío. 

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3 comentarios en “Tengo prisa y hay mucha gente.

  1. QUERIDA AMIGA TODO LO QUE TU ESCRIBES ME ENCANTA PERO HACE MAS DE 30 DIAS ENVIE A BUSCAR TU LIBRO POR AMAZON ME LO COBRARON PERO AL DIA DE HOY NO LO HE RECIBIDO MUY AGRADECIDO POR LO QUE PUEDAS HACER POR MI . PUES QUIERO LEERLO. QUE TENGAS UNAS BUENAS TARDES.DESDE PUERTO RICO….EDGAR QUIDGLEY

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