Me he acostumbrado a no ver sangre donde todo está muerto

No puedo escribir aguantándome las ganas de colgarme de la lámpara medusa de mi casa. Esa canción amenaza con hacerme de noche cualquier noche colgada de la lámpara. Si no escribo voy a volverme loca. Si no rompo con las manos todos los libros voy a tener que cortarme las manos. Tengo un agujero que repite en eco tu nombre. Mentira, mentira, mentira. He dejado de comer porque todo me da asco y todo está muerto. Tengo ganas de tirarme por la ventana y caer hacia arriba, y ver todo desde lejos y quedarme FLOTANDO, donde nadie me vea y me importe todo una MIERDA. Quiero colgarme del techo. A veces pincho la carne de cerdo con el tenedor tan fuerte que rompo el plato. Me he acostumbrado a no ver sangre donde está todo muerto. No tengo ganas de nada. Sólo de saltar y colgarme del techo. Déjame en paz. A veces se queda todo en silencio y soy tan feliz, y siento tanta paz. Si no bailo es porque no quiero, porque lo detesto. Me alegro de ti y de ese tiesto abriéndote la cabeza. Todavía estoy decidiendo si lo haré de un golpe seco o no. Tú lo vas a saber la primera. Te quiero tanto. Hay un precipicio y voy como si nada. Como una niña hacia el agua el primer día de. Como una loca hacia él. Corriendo como una loca mientras todos te miran. Y tú saltando con paracaídas, como si tuvieras que parar la caída. Lo mejor de caer es CAER. ¡Morirse! No entiendes nada. No te das cuenta de nada. No has aprendido nada. Sólo te inventas fantasmas y te quitas así del medio, del miedo.
Estás castigado, vas a tener que escribir cien veces en la pared “NO VOY A VOLVER A DARTE DE COMER. NO VOY A VOLVER A DARTE DE COMER. NO VOY A VOLVER A DARTE DE COMER.” Mañana no existe, mañana es tu invento idiota y se ríe de ti. Si supieras cuántos se ríen en tu cara de ti sin que tú lo veas. No me voy a cansar de vomitar. Y cuando no tenga más ganas voy a meterme el cepillo de dientes en la boca hasta traer a mi cuarto de baño al Arcángel Miguel. Qué harta estoy. Qué asco el agua, el mar y todos los peces. Decía uno que estaba loco” No sé por qué, ni cómo, me perdono la vida cada día” Y era un idiota, como tú, como todos los que estamos aquí esta noche comiendo pollo con las manos y llenándonos los bolsillos de monedas de chocolate. No me escribas, me he muerto.

– Viajamor 2 –

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(foto roger ferrero)

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