Escribo llena de huecos

Escribo llena de huecos. Llena de piedras que a veces corren por ríos que se desbordan. Aprendo a escribir mientras escribo mal.
El primer libro no me ha salido ni cursi del todo ni bestia del todo. Este lo voy a desordenar mucho más. Quiero conseguir que nadie me pregunte a quién le escribo. Quiero conseguir que no se entienda nada. Si la tarta no me sale verde no me la voy a comer.

Cada veintitrés pasos monto un escándalo porque sí. Porque me divierte ver la cara que pones cuando estás esperando un mar alucinante y yo te disparo un desierto a la cara. Lo voy a seguir haciendo porque si no me aburro. Y yo aburrida soy una persona que cocina muy mal.

Si no viene alguien a encender el fuego me puedo morir de frío.

Lo mejor de la terapia era lo poco interesante que me sentía cuando no tenía razones para llorar. Son todos unos mentirosos. No quieren curarte, lo tuyo no tiene cura, sólo quieren seguir ganando dinero para seguir mintiendo a más gente.
Tus padres no tienen la culpa, tus padres no tienen nada que ver. La culpa es tuya.

De pequeña me metía en el agua para llorar. Y cuando empecé a tocarme me castigaba perdiendo los poderes que me permitían hablar con mi muñeca.

Si no nos diéramos tanta importancia crecerían más árboles y habría monos aulladores por todas partes. Una vez los vi en un país en el que estuve a punto de quedarme. Pero todavía no había aprendido a preguntarme qué quiero y me seguía entrenando en responder a los sueños de los otros.

Tengo un mejor amigo que duerme en su casa y un mejor amigo que duerme conmigo. En este cuento los de primera fila son hombres. No voy al médico porque he preferido inventarlos a ellos. Todos los días me río del amor y aprendo matemáticas.

Desde que nací como madre no volví al ginecólogo. Hace falta mucha desconexión para fiarte de un extraño que te toca el coño con hierros. Nadie conoce mejor mi cuerpo que yo. Nadie me cuida tanto como mi cuerpo cuando se enferma. Arrancarte trozos es como comerte a ti misma.

Puede que deje de escribir un día y puede que no. Puede que pida un deseo o que me construya una casa llena de puertas en lo alto de una montaña.

Si me quitaran el cine y a Clarice Lispector me moriría.
Voy a contarte un secreto, ayer Ivan me quitó el hipo con el único truco verdadero:

“Una cuchara llena de azúcar, medio limón exprimido sobre el azúcar y todo para dentro de una vez con la cabeza hacia abajo.”

Todo lo demás es mentira y no funciona.

Y así todo el tiempo y con todo.

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3 comentarios en “Escribo llena de huecos

  1. Estupendo: ahora sólo quiero tener hipo para comprobar que el truco del azúcar y el limón fun-ci-o-na.

    Que digo yo que pá qué querré hacer la comprobación, si yo nunca tengo hipo…

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