Yo tengo la culpa de todo

Me interesa la violencia. Todos los días veo una o dos películas. Y entre todas las que puedo elegir elijo las más violentas. Donde alguien al final mata a un montón de gente normalmente sin venir a cuento. He visto cosas tan fuertes que no he podido verlas con sonido. Tengo una lista de cine del bueno de alguien a quien quiero de verdad y de entre todas he elegido primero todas las de Haneke. Haneke me gusta porque no te mastica el filete, porque te pasa la pelota a ti, la responsabilidad de encontrar en la mierda, flores. Me encanta lo que hace de no resolver nada, ni juzgar a ningún personaje. Me alucina cuando se tira tres minutos o más en un plano fijo de un muerto donde sólo crece el charco de sangre poco a poco. Para mí lo fuerte de su cine es el dilema moral que provoca su manera de contar las cosas. La pregunta que me surge siempre viendo su trabajo “¿Y yo qué haría?” Me moviliza, me incomoda. Bueno, me encanta. Mi favorita es Funny Games, con lo de “pinto, pinto, gorgorito…” apuntando con un rifle a toda la familia, me parto de risa. Dice Haneke que hasta en lo más terrible se puede sentir compasión y amor, y que ese don no nos es dado a todos.

Ayer vi un documental, El abogado del terror, es la historia de Jacques Bèrges, un mediático jurista francés que defendió a terroristas, nazis, gente condenada a muerte. A Bergès le preguntaban si podría defender a Hitler y él contestaba que sí, siempre que Hitler se declarara culpable.

¿Por qué me ha interesado ver esto? Porque es incómodo, es arriesgado e incómodo vivir así, llevándole la contraria a la sociedad en algo tan tremendo como esto. A mí me interesa la gente así. Que no tiene miedo de cuestionar lo incuestionable y que le importa una mierda que la gente les odie. Porque me hacen pensar y amplían mi limitado punto de vista. Porque su verdad también es verdad.

“El mal me fascina, cuanto más acusado está un hombre, más me interesa” , decía Jacques Bèrger.

Estoy aprendiendo mucho viendo este tipo de cosas, más de lo que aprendí en tantos años de terapia, donde me volvía loca una vez a la semana buscando motivos para estar mal. En fin, he sido tan torpe tantos años, menos mal que ya no.

Creo que desde que veo cine tan violento le tengo menos miedo a la violencia y a la muerte. Antes era incapaz, me enfadaba con el director, le insultaba, si me metía de casualidad en el cine y me caía algo así encima, salía echando pestes y necesitaba quitármelo de encima cuanto antes.
Me he llevado la contraria de una manera tan preciosa, tan escandalosa para esa otra Elena. Nada puede producirme más satisfacción que la libertad de cuestionarme a mí misma.

Veo otras cosas también, claro, divertidísimas como Charada, La fiera de mi niña, con esos actores y actrices que ya sólo verles te agrandan, el Robert Mitchum, la Hepburn, Cary Grant. Me veo las de Bergman, Truffaut, Adanovsky, Rossellini, Bresson, pero lo que más me ha impactado en mi vida es Sacrificio de Tarkovsky, y eso si que ya no lo puedo explicar yo, porque ya lo hizo Bergman cuando dijo ” El cine de Tarkovsky es un milagro”.

Pero realmente esta etapa es la de la violencia, la de alimentarme de gente que de entre todas las cosas que pudieron hacer, eligieron incomodar y dejar de tratar a la gente como si fuera estúpida, se arriesgaron a que no les quisieran y a ser expulsados. Lars Von Trier fue declarado persona non grata en Cannes, a Tarkovsky no le dejaron entrar en Rusia durante un montón de años… Yo les admiro y les escucho muy atenta. Hago un ejercicio con eso, crezco.

Luego, cuando me quiero entretener, salgo a la calle y corro al mar para salpicar a Ivan antes de que se meta al agua para que la primera impresión le llegue sin que se la espere

y tener así yo la culpa de todo.

– Viajamor 2 –

( fotograma de Sacrificio de Tarkovsky )

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4 comentarios en “Yo tengo la culpa de todo

  1. Ir a terapia para buscar motivos para estar mal, pues qué pérdida de tiempo, yo prefiero buscar motivos para estar bien, y reír, y paso de la violencia, y de los tiros, y de la maldad, no me fascinan, no me cuestionan, solo me dañan. También paso de lo que me aburre, y el cine clásico me aburre, cuanto más de autor y más lento, más me aburre. Me gusta el cine comercial y ligero. Pero entre Torrente y Benny Hill, me quedo con Benny Hill. Y con los Monty Python.

    ¿Te alimentas de personas? Anda, mira, como los vampiros. A ver, espera, me acabo de pillar contradiciéndome, porque los vampiros son violentos y peligrosos y a mí me encantan las pelis de vampiros. Vale, donde dije digo digo Diego. Pero me gusta encontrar motivos para estar bien, eso sí que sí, y algunos musicales de los de siempre también. y vale, algo de cine independiente y lento y visualmente fascinante también me gusta, aunque no todo.

    Es tu destino, nos obligas a contradecirnos, a mirarnos en el espejo y reconocer que hay espinillas y mocos y que por más que nos empeñemos en ser socialmente perfectos, en el fondo todos tenemos claroscuros más o menos confesables.

    Y odio que me mojen antes de ser yo quien elija el momento de entrar en el agua. Lo considero un atentado a mi libertad de elección.

    Un beso de un pajarito que se posó en una palmera.

  2. Já! Hola Elena,
    a mi me pasa parecido, una especie de admiración hacia las personas que fueron y se revolvieron a riesgo de ser expulsados. Quizás porque no me lo permito tanto como quisiera. No me pasa con todas, pero si con algunas, no sé cuales.
    Saludos y grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

  3. Ese tema de que se reduce el miedo a la violencia cuando uno se habitúa a ver películas violentas… No sé si será solo a mí, pero no me pasa. Quiero decir que a pesar de haber visto y leído cosas peores en películas y libros, una simple pelea callejera me provoca sensaciones muy desagradables y miedo Y me asombro intentando comprender por qué no se termina uno de inmunizar. Pero es que la realidad es lo único que inmuniza contra la realidad, no vale la ficción, que uno ve seguro, desde su casa, con la plena seguridad de que todos los palos le tocan a otro y que además todo es ficticio. Y, fíjate, me tranquiliza. Da miedo pensar que miraremos con frialdad cómo descuartizan a un semejante. (pienso en esas torturas en áfrica, sobre todo a mujeres, o los cortacabezas de los yihadistas… prefiero estar muerto, no vale tanto la vida como para “tener” que acostumbrarse a cosas como esas.

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