Las horas inútiles

Ya está todo arreglado. La única culpable era yo y se ha muerto el pez tropical. He tenido que aceptar la sentencia porque me estaba haciendo pis y prefería morirme antes que hacérmelo encima. No nos van a devolver el dinero. Por eso tenemos que empezar a trabajar. Lo haréis todas menos yo. Ya sabéis que espero al nuevo mesías.

– El del billete de lotería que perdimos. Era nuestro.-

Me enfadé muchísimo esta mañana cuando fui a reclamarlo. Tuve que arrancar el árbol de la entrada y comerme toda esa comida. Casi me muero. No os imaginais lo mal que se pasa sabiendo que si no te comes toda la tarta te pegan un tiro. Hacia el final me empezó a gustar, teníais que haber visto cómo me relamía delante de toda esa gente. ¡Sí, claro que se puede sentir placer mientras te torturan!

– Soy una persona muy normal. Soy una persona normal – Les repetía. – ¡Teneis que devolvernos el dinero!

– Tú eres buena y vives en un precipicio. Por eso lo ves todo bonito. Pero los zombies lo vemos todo a punto de pudrirse.

Han llamado a los bomberos porque de la rabia he lanzado al gato a la copa del árbol del obelisco. Y se han tenido que subir ahí, con su escalera mugrienta y roja, a salvar al pobrecito. El rojo es un color que o me hace vomitar o me calienta.
Cuando me caliento me acuerdo de un novio que tuve que se llamaba Inés. Tenía las piernas llenas de pelos y unas tetas gorditas y redondas como donuts rosas con confetti.

– He visto esos donuts. Los hacían en una pastelería que ya no existe en la Gran Vía. También vendían perritos calientes un poco más abajo. Los perritos calientes me hacen llorar. –

Va a empezar mi programa favorito de la televisión. Sólo la gente inteligente tiene televisión, los demás se masturban.

Cuando sea mayor quiero ser médico, cantante y Dios. Quiero prenderle fuego a la farmacia de Firgas, follarme a la farmacéutica, romperme cualquier dedo de la mano derecha, coger neumonia, ir al materno y que me chuten ventolin, operarme las tetas, marearme como si fuera a morirme, convertirme en temporal en esta isla y que todo el mundo, por fin, me odie y me deje en paz.

– Las horas inútiles / Viajamor 2 –

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