Me caen mal las actrices

Está todo a punto, sólo me falta pedir un abrigo porque aquí es verano y en Madrid está nevando. Lo único malo es que va a estar lleno de gente “de la profesión” y no me gustan. Aviso desde ya, dejé de hacer teatro porque me caían mal las actrices, los actores, las profesoras de Teatro y los gurus de las escuelas. Una vez mate a uno. Se llamaba Juan Carlos Corazza. Tuve que matarlo porque fue muy desagradable conmigo, y luego tuve que matar a la profesora que más quería porque le siguió la corriente. Yo estaba muy triste y tenía ese tirachinas en la mano. Me fui de allí dejando ese garaje lleno de sangre.

Inteligente es saber salir corriendo, no siempre he sabido, a veces me he quedado detrás de una puerta llorando y al otro lado había sólo humo. Pero ya no. Ahora he cambiado. La gente, las casas, las islas, hasta tengo una gata blanca blanca que se llama Dana Nieve Corazón. Antes no. Antes era muy torpe y bastante estúpida.

Volver a Madrid significa volver a entonces. He decidido hace un par de minutos que voy a utilizar este viaje para reconciliarme con esta ciudad. Bueno, lo voy a intentar. Si no me sale, volveré con mucha paz de espíritu a las islas.

Las Afortunadas les llamaban. Seguro que el nombre se lo puso uno de fuera. De esos que pitan en los semáforos y se ponen nerviosos en las cajas de los supermercados. Tan distintos son los peninsulares, tan inaguantables. Jamás me voy a acostumbrar a vivir lejos de esta gente que tiene el programa del relajo incorporado. Una vez me fui y volví. No para quedarme. Como tantos otros, que se están yendo hace veinte años de las islas.

El jueves cojo un avión a Madrid. Sola. Qué bien. Es por eso que será diferente. Y porque voy a dormir en casas de extrañas a las que quiero. Va a ser como volver sin haberme marchado pero completamente cambiada.

Qué aburrida es una película cuando en vez de explotar, te empacha a polvorones.

A veces no sé muy bien si dormir de lado o ponerme totalmente incorporada. A veces confundo estar despierta con estar dormida, como si hubiera alguna diferencia. A veces no sé si la lámpara del techo está ahí o no lo está. Ni la lámpara, ni el techo ni nada.

Por otro lado estoy muy contenta, he cenado atún con mayonesa y he vuelto a ganar al quién es quién.

– Viajamor 2 –

La foto no tiene absolutamente nada que ver y está totalmente relacionada con todo.

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