Viajamor antes de Viajamor vomitando en una academia de música para niños

No puede ser más gracioso este escrito que me he encontrado en el álbum de los recuerdos, cuando ni Viajamor existía. Copio…

17 de Octubre, 2012. Sevilla.

Ayer fui con Nahla a una clase de prueba de música y me di cuenta otra vez de que los adultos se creen que los niños son sus mascotas, que hay que adiestrarlos porque carecen de inteligencia y no deben gozar de libertad ni autonomía. No vamos a volver porque el profesor es un soso y pretendía que todos los niños le hicieran caso al mismo tiempo. Hacer eso es pretencioso y estúpido. Si no consigues captar su atención te tendrías que ocupar de buscar la manera, Y NO INSISTIR HASTA EL ABURRIMIENTO CON JULIA SIENTATE, MARTIN COMO HACE EL GATO. ¡Brasas! ¡Qué pesado! Había un niño de cinco años corriendo para chocarse con los pequeños. Al final le paré:

– A ver, Peter, ven aquí. Entiendo que estás aquí porque tu irrespetuosa madre te ha obligado. Entiendo cómo te debes sentir porque debes haber estado sentado en una silla toda la mañana. Me parece muy bien que corras, puedes correr todo lo que quieras. Pero cerca de Nahla no vuelvas a pasar de esa manera. Porque como le des un golpe y la tires voy a enfadarme mucho.

Nahla estuvo al cien por cien. Concentradísima en semejante mierda. Bailando y participando con trillones de veces más energía que el soporífero profesor.
En un momento, como a la mitad, este nos propuso abandonar la sala a los adultos y dejar solos a los niños.

– Pues no. Es el primer día. No hay nada de concentración y además no veo la necesidad. No me voy a ir.

La niñera de Pedrito se levantó impetuosa dejando ahí llorando a moco tendido al niño de dos años.

– ¡Tendrás que acostumbrarte! Porque el proximo día no voy a estar.

¡Pero chica! ¡Que necesidad! ¿Es que no os dais cuenta de que es muy pequeño?

La madre de Julia participaba desde una esquina de la clase subida en unos tacones negros. Julia se pegaba a su madre. Iba y venia del circulo a los tacones. ¡¡Vamos!! ¡¡Sientate alli! ¡Aqui no! ¡¡Ve con ellos!! ¡Vamos! ¡No te toques el lazo! ¡No toques el piano! ¡Sientate alli! ¡¡A mi lado no puedes estar!!

Por fin acabó la tortura. Le dije al profesor que no volveríamos. Que Nahla quiere bailar y jugar con niños, y que pudiendo elegir, elijo un entorno de niños autoregulados, no castrados. Que no estamos acostumbradas a tales violencias. Porque obligar a un niño a entrar en una clase, es violencia. Y pretender que un niño de dos años no se mueva, es violencia. Y dedicar minutos a intentar que los niños sigan tus ordenes, es violencia.

Me tenía que haber ido al escuchar la primera frase de la secretaria al entrar a la escuela dando de mamar.

– Toma teta ahora, porque dentro no vas a poder merendar.

¿¿Que no qué??

Lo mejor es que Peter me vio las tetas. Quizas fue la primera vez, a sus cinco años, que veía unas tetas. Fue maravilloso que me dijera

– Cuando chupa Nahla tu pezón, el pezón se hace laaargo.

Pues sí Peter, ese superpoder tienen las tetas, y el mundo de los niños es a veces una mierda.

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