El mar, el origen de todos.

He cumplido 34 años. He estado embarazada 3 veces, tengo tres hijos. Una de seis años que nació con 31 semanas de gestación, pasó 30 días sobre nuestra piel de día y en una incubadora de noche. La salvamos de lo que le podría haber faltado dándole el cuerpo desde el principio durante años y la presencia constante, la teta a demanda hasta que quiso, durmiendo con ella. He gestado una vida que se fue a las ocho semanas, puede que antes, una mujer sigue hormonalmente embarazada mucho más tiempo del que se cree después de un aborto. ¿Por qué lo llaman pérdida? Siempre fue una bienvenida, una sonrisa en la historia. Hace 5 meses que un bebé crece en mi cuerpo, se mueve con la fuerza de lo vivo, es un niño, aún no sabemos su nombre. Lo voy a parir en mi casa abrazada a mi hombre, acompañada de mi mejor amigo, mi matrón, nadie más. Hay hombres que saben más del cuerpo femenino que la mayoría de las mujeres, hombres que han parido muchas veces y han sangrado mejor.
He tenido dos parejas que han dejado su semilla en mi vientre. Dos hombres buenos. Los malos dependen de tus demonios, un perro te muerde la primera vez, la segunda te das tú el mordisco. Yo elegí que crecieran flores, bosques, cuentos amables.
Todos los días camino al niño, le meto en el agua, nadamos. Conocerá el Atlántico, será su siguiente líquido amniótico. El mar, el origen de todos.
He tenido la oportunidad de morir a una vida en vida y renacer a otra. La actriz, la madre, la escritora. Se me regaló el secreto del no esfuerzo, de merecerlo todo.
Vivo en una isla pero nací en una ciudad. De pequeña comí asfalto y yeso de las paredes. Ahora me alimento de arena caliente y del mar.
He vivido en un barco y he dejado a una niña en un barco con su papá. Y nos hemos separado meses. Hemos aprendido las dos a hacerlo sin pena, sin dramas. Echar de menos no es malo. Echar de menos significa que quieres.
Me he permitido el lujo de reconocer como madre que cuando estoy sin ella no me muero, que no se muere nadie, que disfruto. Nada es más egoísta que sufrir porque se quiere. El amor no tiene nada que ver con el daño. Si te duele no estás queriendo. Y se llora, pero no se acostumbra una al llanto. Hay que forzarse a la risa, engañar al cerebro pensante, al nuevo cerebro, con risas que lo desmonten.
Veo cine y leo, me aburren si me entretienen, yo quiero disfrutar del arte en un asiento, sin respaldo y con los ojos abiertos. Desde que dejé el Teatro no he vuelto, me puso enferma. Prefiero una playa, una niña corriendo, un castillo que se deshace en la arena, hacer el amor con un hombre, acercarme al mar cuando baja la marea.

Quedan siete días para que vuelvan. El mar, las palmeras y que no te puedas escapar corriendo.

#viajamor

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