Aprietan los puños mirando al mar

Hoy les cuesta a las niñas estar contentas y araña la gata y se molestan y lloran. Aprietan los puños mirando al mar.
Imagina tener que seguir a alguien solo porque nació treinta años antes que tú.
Ha amanecido sin sol y nadie baja a la playa. Los lagartos se esconden entre las rocas más bajas, descansan por fin los cangrejos en el mar.
– Ponme pruebas.
– Tienes que encontrar una pluma, una piedra y y un papel azul.
A mí también me aburre caminar, aunque sepa a dónde vamos y para qué.
– ¿Cómo se llama tu libro?

– Viajamor.
Les he puesto pinturas en una mesa de cristal, he castigado a la gata en lo alto de un armario a mirarlo todo sin poderlo tocar. Lloran y mientras juegan se les olvida llorar. Tienen seis años y les faltan tres para dejar de jugar.
– Qué calladas estamos hoy.

– Elena, Elena, mamá, mamá…
“Me levanté por fin de la mesa del desayuno, esa mujer.” Todo lo que me rodea me cuida. Invéntate una realidad en la que descansar. Quédate embarazada cerca del mar, dale descanso a tu placenta en el fondo del mar. 
– Me di con una piedra.

– Me levanté un trozo de piel.
Qué sueño tengo. Estaba soñando cuando sentí tu presencia de frente, mirándo cómo me ibas a despertar. No hace falta hablar, solo mirar.
– Dime la lista de tus amigas. – Y que aunque te haya molestado tres veces hoy, empiece por ti.
#viajamor

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