La capacidad de amar

​Una vez Dana tuvo gatitos. Tres preciosos gatos blancos de ojos azules. Aprendí de ella que una madre no se separa de sus crías los primeros días ni para comer. Corría a hacer sus necesidades y volvía como loca, cegada de amor por ellos. Pasó semanas tumbada al lado de sus crias ofreciendoles su cuerpo y presencia constantes. Derramada en el cuidado, los lamía, los amamantaba. Cuando empezaron a caminar y a salir de la caja, ella soltó. Los animales no dudan ni cuidan a medias. Se dan por completo y sueltan por completo. Ahora está en casa Newen y Dana ha respetado durante aproximadamente veinte días su necesidad de mí entera. Hace poco ha empezado a acercarse a los dos. Con calma. Con cuidado. Hay algo muy animal en todo esto. Y muy humano en lo contrario. Algo que tenemos, que nos dejamos arrebatar y que hemos recuperado. La capacidad de amar.

#viajamor


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