En vez de llorar

​Acuérdate del día que llorabas en Martinicaca porque “se nos rompió el amor”, y te creías que era imposible volver a ver a ese hombre sin desear abrazarle desnuda en la cama y nadar en aguas alucinantes. Después de tan poco tiempo y por primera vez en la misma zona horaria tanto tiempo, los dos en dos historias que nacieron después, porque se dejaron. Qué bonito para la niña crecer criada por todos, amada por tantos. Porque la amaron todos, siempre, hasta cuando dudaban los otros de que tantos fueran buenos. Ahora compartes tus días con el que te vio nacer y el que te ve crecer y no sabes con cuál de los dos te encontrarás por la mañana. A veces tu papá viene desde su barco en la bici y le abre la puerta tu segundo papá, que amanece temprano, se mete en la cama a tu lado y te despiertas conmigo sin sorprenderte de que mamá ya no duerma con papá pero comparta con él la cama por ti. Qué bien que la prioridad sea el cuidado, que nadie se haya engañado confundiendo el amor con cualquier cosa, siendo egoístas en nombre de lo más amado. Siempre tendrás un padre, Nahla, y una madre, y al lado de ellos compartirán contigo su vida las personas que ellos amen, siempre presentada la primera, ahora con tu hermano. Hay que revisar lo que decimos amar y cómo amamos. Yo he tenido dos hijos con dos hombres, los dos son y serán antes que “parejas” o “exmaridos”, padres.
#viajamor 
@viajamor.elenaalonso en Instagram


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