Una se cuenta historias…

En la foto no se ve, pero unos años después la misma mujer abraza a otra persona totalmente hacia ella. Es la misma pero más cansada, menos impaciente, mucho más tranquila, menos enfadada, con más dolor de espalda.
Cuida. No hace nada.
He perdido el tiempo que le correspondía en dárselo a quien lo esperaba.
Cuando duermen, lee. Tiene un libro que hasta la página 216 de sus 453 ha estado tentada de cerrar y abandonar varias veces con muchas ganas. Nunca había leído algo así, una historia así, contada así. Es la primera vez que cayéndole mal el autor durante más de doscientas páginas sigue leyendo, la primera vez que ve más entremelazado lo bello con lo horrendo, la dulzura más conmovedora con la violencia más cruda. Hasta necesitó un ultimatum, le dijo “si en las diez siguientes páginas me das ganas una sola vez de dejarlo, te lanzo por la ventana.” Pero como un salvaje, le ha atrapado del todo, apropiándose de ella, dejándola por entero sometida a su antojo. Inmersa en su historia. Cautivada.

El horizonte acaba a medio metro. Justo donde empieza la nariz o la mano de Newen y Nahla. Vivo con la consciencia de todo lo que termina. Esas dos infancias, la cama llena, las voces y los reclamos, las bocas abiertas. Terminan. No echo de menos nada.
Algún día, si sigo viva, volveré a ser dueña de las horas, ahora trabajo, ahora veo una película, ahora abrazo a ese hombre que nos cuida. No cuento con esa posibilidad ahora. No es la prioridad. Es Elena la que cuida. Y porque quiso cuidar y cuida se le dieron los que lo esperan todo. A ella toda.
“D. decía que no había árboles, o bosques, si tú no eras una persona que se contaba la historia de los árboles y los bosques.”
“Si dijera ahora lo que quería decir en ese entonces, seguiría encontrándolo difícil, a pesar de que era lo suficientemente sencillo:

《Gracias por respirar tu aliento de vida dentro de mí, permitiéndome vivir para poder estar hoy aquí.》

Habría dicho: 《Gracias, Gran Misterio, por permitirme estar con gente que habla con los animales y a quienes hablan los animales.》

Habría dicho 《Que nada se interponga entre nosotros. Nunca más.》

《Que nada se interponga entre yo y yo.》”

Era en esa foto donde decía…”playa honda. playa blanca. montaña blanca. montaña de fuego. mal país. lanzarote. nahla chiquitita.”… los cinco kilómetros desde tus pies hasta la última arena de la playa, el sol del no invierno, el agua cristalina, la roca donde reina la niña, los primeros pasos del bebé y la tierra que llenará su boca.

Una se cuenta historias…

#viajamor

@viajamor.elenaalonso en Igram


Reservas Viajamor 1 y 2: viajamor@gmail.com

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