Nahla de los gigantes, nieta de mi madre.

Nahla, con toda la intensidad de tu sí y de tu no. Madre Teresa, con tu presencia y tu compañía constante. Newen, recien llegado, apasionado, amado a borbotones. 
Nahla de mi vida y de mi conrazón, Nahla de los bosques, Nahla de fuego y de algodón…. niña de oro, giganta. A veces me sacas de quicio y salimos a salvo siempre, en abrazo fuerte, la una contra la otra..”es que he comido mucha pasta con brócoli y tengo la barriga hinchada. No me aprietes tan fuerte ” Todas las veces que nos hemos tropezado de boca en estos años, Nahla, ha sido para darnos cuenta de que preferimos pasar las rocas de un salto, sentarnos a contemplarlas. Tienes siete años y yo treinta y cuatro y la diferencia de edad y tus años no han sido nunca excusa para cuestionarnos con fuerza, a veces demasiado violentas, yo a ti y tú a mí. ¿Cuántas nos quedan, Nahla? Cuántas veces mirando de frente el propio reflejo para exorcizarlo. Te amo… eres mi regalo, mi estrella, mi libélula de peces y alas. Qué privilegio crecer a tu lado, verte crecer.
Teresa, madre, abuela inacabable… gracias por tu respeto y tu cuidado, por tanto amor. Ser mujer era esto, querer así. Me alegro de que estés aquí, de que nos falten todos los días, de que te guste la vida y el chocolate, del helado que me has comprado. Te quiero. Te quiero. No podría imaginar para mí otra madre. 
Por si hiciera falta un bello árbol. Por si creciera una bella flor. 

#viajamor

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