Besar con lengua

A veces siento por este hombre tanto amor que exploto. En esos momentos me preparo una tostada de mantequilla con mermelada de albaricoque y lo hago acompañar de una leche de avena con bambú. Gracias a Él ya no como tanta mierda, pero gracias a Dios no me he olvidado de ella. Y relativizo. Todo. Todo el tiempo. Cuando tengo la oportunidad me gusta besarle como si tuvieramos quince, él me corresponde, porque también los tuvo. Celebramos entonces juntos el gusto de no tener que competir con nadie para tenernos y la comodidad de poder viajar en trenes de primera clase. A diario yo he puesto por delante la vida de dos personas que se lo merecen. Él lo acepta porque eligió desde el principio esa manera y a esa madre. A veces, sin que él lo sepa, imagino el día, dentro de seis o siete años, en que estemos solos porque los niños estén sin nosotros, imagino que vamos al cine juntos, y a tomar un vino, y que de noche leemos una al lado del otro, y que tenemos tiempo para mirarnos. Y que nos interesamos. He decidido llamarme romántica y apoderarme del término, robárselo a los que no saben mantenerlo. Me gusta Ivan, no sé si alguna vez lo he dicho. Me gusta Ivan y lo que regala Ivan desde la Tierra, al cielo. 🎇

2 comentarios en “Besar con lengua

  1. Hace poco de mi separación, algo más de mi paternidad, bastante más de un gran (mal) amor y 38 años de mi nacimiento… y jamás me encontré con alguien como tú, que me enganche de 1 a 2:38 de la mañana, que me remueva las bases de mi romanticismo, que me de verguenza leer yo sólo en mi casa.
    Gracias por lo que significarás para mí. Te voy a leer hasta que me suden los ojos.
    Me siento como un ratón al que acaban de meter en el laberinto por primera vez.
    Has conseguido en cinco o seis post que llevo leyéndote que me empiece a comprender por primera vez.
    Me quiero libre, como tú muestras. ¿De dónde sacaste tanto de lo que aprender…?
    Me excito leyéndote, mi cerebro se sonroja y mi piel se eriza, envidio tu integridad.
    Sólo espero acariciar alguna vez la serenidad que muestras mientras desnudas tu alma a pleno pulmón.
    Sólo espero no interferir demasiado en la libertad de mi hija, para que sea libre de la prisión mental en la que su padre estuvo recluído tanto tiempo (y de la que aún busco la salida).
    Sólo espero no esperar más.
    Estoy aterrado, pero me has enseñado un camino que no puedo ignorar más. Todo cuadra.
    Cómo rehacer la moral, cómo superar las barreras…
    Necesitaré mil noches para leerte y otras mil para recomponerme, y entonces llegará el momento en el que me dé cuenta del infinito que se abrirá ante mí.
    Te robaría un pedazo de alma para sentir tu dicha, pero mi obligación es hallarla en mí.
    Gracias de corazón. Te quiero y ni te conozco, y siento que sabes más de mí de lo que yo mismo sé.
    ¿Dónde, cuándo, porqué y cómo llegamos a este punto, en el que estamos tan perdid@s que nos hemos desconectado de nuestro ser esencial, de nuestra naturaleza esencial?
    Yo sabía que la vida no podía ser tan aburrida, tan encorsetada, tan limitante y tan injusta, y he tenido que leerte para acordarme de ello.
    Hay más formas de ser feliz, sin culpas, sin temor, sin cadenas aunque con amor, del de verdad.
    Eres la chispa de mi catarsis.
    Ahora a volver a gatear, a tropezar y a balbucear, y quizás llegue el día en el que me mire en el espejo y pueda sonreír con alivio, amor y seguridad.

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