Viajamor

Sobre Elena en mi vida, por Verónica Teran (México, 2018)

“Ya está Viajamor en México” me dijo Elena, la mujer sonrisa, en el aeropuerto, y nos abrazamos como hermanas, como dos almas gemelas.

Elena entró a mi casa y el sol entró por la ventana: “Exactamente así debe ser la alegría”, pensé.

Disfruta mucho a Elena, “she’s an eye-opener” (es un abre-ojos) me dijo su amigo Nico en un chat. Y así sin más, la mujer sonrisa se sentó a mi mesa, hojeando su libro y deshojándome entera. Si el amor tuviera alas y olas, viajaría en poemas en boca de Elena.

El amor es libre como el viento que revuelve el cabello de Elena. Sólo el sol brilla más que su sonrisa abierta.

Hombres agarrados de su talle, niños aferrados a su teta, mujeres tomadas de su mano, así navega Viajamor por el mundo, recogiendo las piezas sueltas del rompecabezas y armándolas para tejer una sola historia, la misma que contaban las abuelas primigenias.

Sembrando coños floridos va la bella Elena, regándolos con historias de mujeres que se entregan a darlo todo sin pedir nada, al igual que ella. Después de Elena, sólo quedan sus huellas, tendiendo un puente palpitante entre las hembras de la madre patria y las de tierras aztecas.

“Ya se unieron la familia española y la familia mexicana”, me escribió Elena en su dedicatoria. Y así es, ahora nuestras historias caminan juntas y se reúnen para ser contadas frente a las chimeneas.

Los primeros españoles llegaron a conquistar estas tierras, ahora llegan a conquistar nuestras almas, pienso al ver a esta bella madrileña cargando una maleta llena de poemas.

Viajamor es la metamorfosis, es la oruga que se deja crecer las alas, las alas que se convierten en velas, el barco que encalla y echa raíces, la mujer que aúlla en manada y se separa para hacer madriguera.

Viajamor dejó en mí la herida profunda que se convierte en surco para la siembra, el vacío para germinar en fruto, el dolor del parto sin hijos pero con nuevas ideas.

Elena vino a México para soltar amarras y retomar fuerzas. Volvió a su tierra, perdió la cabeza, engendró otro hijo y otro libro de historias y poemas y se reinventó a sí misma en una isla desordenada y una milagrosa vida nueva.

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El texto es de mi querida Verónica Teran. Me dejó estas palabras que hoy me siguen sirviendo para enmarcar esta otra historia; La de la nueva edición de Viajamor 1, revisada y actualizada. Con más de treinta textos nuevos.

Muy pronto un sorteo y una pre-venta iniciará la fiesta de su materialización.

Podéis estar al tanto en Instagram @viajamor.elenaalonso

Abrazos. Bosques. Ojos. Manos.


📷@lauonthethree

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